domingo, 15 de abril de 2012

Oihan







Para mí lo más sagrado que hay en mi vida es mi hermano.



Cuando mi madre estaba embarazada ya le quería, no sabía si sería niño o niña, pero yo esperaba que fuera un niño. Pensamos muchos nombres y al final decidimos que si era chico se llamaría Oihan y si era chica se llamaría Naia.


El día que mis padres me dijeron que era un chico me puse muy contento, porque cuando veía la tripa de mi madre ya sabía que allí estaba Oihan. Un día me fui a la escuela como todos los días y al salir mi madre no estaba con el bocadillo que me llevaba todas las tardes. Las amigas de la ama me dijeron que mi hermano iba a nacer y me fui a dormir a casa de mi amigo Koldo.


A la mañana, cuando nos despertamos llamó mi madre y me dijo que Oihan ya había nacido, pero que como se había adelantado un poco estaba en la incubadora. Koldo y yo subimos super contentos a la escuela y se lo contamos a todo el mundo. A la tarde mi aita me vino a buscar y me llevó a Donosti a ver a la ama y a mi hermano. 


Como el niño era muy pequeñito estaba en una sala muy grande con otros niños prematuros. Cuando entré para verle me pusieron una bata blanca , mi ama me dijo: “ Mira, éste es Oihan” y yo no me lo podía creer. Me quedé allí quieto con los ojos muy abiertos  hasta que me dijeron que podía darle un beso.


El día que mi madre salió del hospital vino a buscarme a la escuela, pero mi hermano no estaba porque tenía que coger un poco de peso. Cuando la vi le pregunté donde estaba el niño,  la ama me dijo que se había quedado en Donosti y yo me escapé corriendo y llorando porque quería tenerle ya en casa.


Así pasaron unos días, mis padres me dejaban en la escuela y se iban a ver al pequeño. Yo todos los días preguntaba cuánto había engordado y cuando venía. Una tarde al salir de clase, Ion me dijo que había venido mi hermano . No le hice caso, pero de repente vi a mi madre con un cochecito rojo. Creo que nunca he corrido tanto, por fín estaba en casa. El primer día lloró toda la noche y no dormimos nada, pero yo estaba feliz.


Poco a poco se fue tranquilizando y se volvió un niño muy bueno.


Ahora tiene cuatro años y sufro mucho cuando está enfermo, cuando se cae y se hace una herida o si veo que otro niño le pega, porque es lo mas importante que tengo en mi vida.


Yerai Alvarez DBH2-D








No hay comentarios:

Publicar un comentario