domingo, 9 de septiembre de 2012

El monte de Ihabar

 
 
 
 
 
 
 

Espejo íntimo






Yo no soy de esas que cogen aprecio o cariño a cualquier cosa fácilmente, pero sí tengo cariño especial a un objeto que suele ser cotidiano para cualquier persona: un espejo. Está situado en una puerta del armario de mi cuarto, y !cómo no!, esa puerta siempre está abierta.

No es que sea presumida, o que me crea la más guapa del mundo, porque sé que eso no es así ( aunque mis padres piensan que soy muy presumida, porque cuando entran en mi cuarto en mi cuarto siempre estoy sentada delante del espejo). Entonces, un día me lo quitaron. Pero al cabo de cuatro semanas me lo devolvieron porque todos los días estaba molestando, diciendo: “!Quiero mi espejo!”... pero esto tiene una razón.

Los días que me deprimo y echo a llorar, me miro a espejo con la lágrima a medio caer y me digo a mí misma: “¿Por qué lloras, tú, que eres una persona alegre y feliz? Tú deberías de estar saltando, cantando y disfrutando de la vida por ahí, y no delante de un espejo, llorando como si no tuvieses a nadie”. Aunque parezca una tontería, al mirarme al espejo en vez de ver mi apariencia veo lo que siento a través de mi mirada, o por el contorno de mi boca. Si estoy feliz, veo una sonrisa en la cara. En cambio, cuando estoy triste veo un destello de brillo en mis ojos que expresa toda la rabia acumulada. No sé cómo explicar que el espejo es fundamental para mí, el espejo me hace sentir a gusto, como si tuviera alguien que me comprende... aunque ese alguien sea el reflejo de mi propia imagen.


Ainhoa Esnaola DBH2-A

En la campa







Día soleado
Margaritas en el campo
Amor de primavera.


...


Los pajaritos cantaban
Los árboles gozaban
Yerai Álvarez bailaba
Y a Maider le gustaba


...



Sol en la campa
Hormigas en la mesa
Y yo con tres cervezas






El chico era como un queso
El día estaba muy bueno
Nos sentamos en el suelo
Esperando yo de él un beso.


...

En la campa yo estaba
Soñando que me besabas
Con tus labios de manzana
Y tu olor a Dolce & Gabanna.


...

Si tú me quieres
Yo te querré
Y si me pides algo
Yo te lo daré






Una flor de primavera
Hace que te quiera:
Las flores florecen
Y mis pasiones crecen.


...


Querría yo estar contigo
En aquellas nubes blancas
Querrías tú comer un higo
Tumbado en las hamacas.







Bajo el sol abrasador
En un día de calor
Estábamos tú y yo
Disfrutando del amor.

De repente tú te vas
¿ya no vuelves más?
Pero vienes por detrás
Y una margarita me das.

La huelo con olfato
Y pienso al de un rato
Que no eres un niñato.

...



Te moja el pelo la lluvia
Tus ojos brillan con el sol
Adoro tu piel oscura
Me llenas entera de amor.
Pero ¡ay! Tengo una duda
¿Pierden tus ojos su color?
Te quiero, sí, con locura
…si me fallas ¿tendré dolor?







Romeo
Se fue de paseo.


...



No creo en los amores
Ni en un mundo de colores
Que hagan daño al final.


...



El sol calienta
El aire refresca
El viejo verde observa


...


En la piedra hay una mierda
Y ese mosquito no tiene pito
Esta margarita
No es tan bonita
Como mi señorita.





Todos alegres estaban
Mientras la clase malgastaban
-de Lengua se trataba –
Algunos la aprovechaban
Los otros “¿qué hacer?” pensaban


...


El pájaro silbaba
Y al árbol cantaba
Sentada yo estaba
Y este verso acababa.








En este trabajo han colaborado Markel Berrizbeitia, Ander Barreiro, Mikel Elizondo, Cristina Arratibel, Ane Fernández, Ander Conchas, Mohamed El Ghabali, Marina Estévez, Olatz Jaio, Iratxe Moya, Beñat Dennis, Maider Iriondo, Ion González, Cristopher Vidal, Diego Arrillaga, Irene Garin. En algún caso se ha cambiado algún verso o rima para que armonizaran mejor.






















Haiku I






Campana de las nueve en S.Andrés

día lluvioso

flores tenues en el manzano






Gorka Mtz de Lagos. DBH2.C

Mi tío el anticuario




Yo tengo un tío de 48 años que desde hace mucho vive en Beasain con mi tía, y mis primos. Ël trabaja en una tienda de antigüedades a dos manzanas de su casa. La tienda tiene un aspecto bastante antiguo. Por fuera tiene fotos, diferentes cuadros, jarrones figuras y muchas cosas más. Por dentro tiene un color marrón oscuro. En la parte izquierda hay muestras de jarrones encargados de diferentes tierras, como Egipto, Japón, India, Rumanía...debajo de las muestras, en un mueble no muy grande, tiene muñecos para los más pequeños. Encima y al lado derecho de los jarrones tiene libros de hace muchos años. También conserva los fósiles que le regaló su padre cuando él era joven, porque a su padre le gustaba viajar y buscar fósiles de diferentes formas y tamaños. Pero como mi tío no está interesado e ellos, los tenia allí para poder venderlos y quitarlos de vista de una vez por todas.

En la parte izquierda de la tienda tiene un mostrador amplio con diferentes cosas como cuadernos y bolígrafos con dibujos. Demás, en un rincón hay postales con fotos de cosas, ciudades y también más de un coche. Un trozo de mostrador, en cambio, está vacío porque cuando la tienda era de su padre tenía puestas dos fotos de niños que estaban sonriendo. Los tenía puestos allí porque cuando los miraba en momentos difíciles le daban ánimos para seguir adelante. Pero a mi tío, como es de esperar, le parecía una tontería tener esas fotos en el mostrador y por eso las guardó en una caja.

Mi tío es un fanático de los coches. Desde joven le ha gustado conducir y comprar coches nuevos. Siempre suelen ser diferentes tipos de coches y marcas. Ahora también tiene la misma pasión por los automóviles... el problema es que se va convirtiendo en un vicio, por eso, los que compra no le duran una semana. Lo peo es que en la tienda le pasa algo parecido: cuando la gente va a mirar y a comprar cosas que tiene allí, él les empieza a contar el coche que se ha comprado e intenta vendérselo al que no lo necesita.

Al final, la gente empezó a decirle a mi tía que su marido en vez de parecer un vendedor d antigüedades tranquilo y no muy hablador, parecía más bien un vendedor de coches profesional, porque a todo el mundo le empezaba a soltar el mismo sermón de siempre. Por eso, al cabo de un tiempo empezó a quedarse sin amigos ni clientes. Toda la gente del pueblo decía lo mismo sobre él: que no sabía comunicarse con las personas, que siempre hablaba del mismo tema, y que nunca hablaba de una cosa que no estuviera relacionado con los coches, y que en general era un tío pesado e insoportable.

Mi tío, al darse cuenta de todo o que le estaba ocurriendo, empezó a preocuparse sobre qué le iba a pasar a partir de ahora. Estuvo unos cuantos días dándole vueltas a la cabeza obre esa pensamiento que tenía, pero no halló ninguna solución. Estaba tan preocupado que empezó a dejar de comer y salir a la calle. Lo peor de todo es que no quería comunicarse con nadie ni con nada. Al ver la situación de mi tío, su esposa y sus hijos también se preocuparon por su estado. Y eso también hizo que la tienda estuviese una temporada sin cuidado alguno.

Un día, mi tía se hartó de ver a mi tío tumbado en la cama, con su almohada llena de lágrimas de desesperación. Lo primero que hizo fue mandarlo a la ducha porque llevaba tiempo sin lavarse. Luego le dio de comer para que pudiese reponer fuerzas. Después de alimentarlo con dos buenos platos y un pedazo de fruta, intentó animarlo con unos consejos, para intentar que mejorase. Esa tarde, mi tío volvió con fuerzas a la tienda y lo primero que hizo fue limpiarlo todo porque aquello, a primera vista, parecía un vertedero. Cuando terminó de limpiar todas las estanterías, los armarios y el mostrador,la tienda parecía un palacio real, por lo bien limpio que estaba todo. Mientras limpiaba el trastero encontró una caja medio abierta. En su interior había un bolígrafo con figuras de Egipto. A su lado, un cochecito de juguete, roto, un cuadro de Holanda con un montón de personas dibujadas en él, y por último, debajo de todo eso,estaban las dos fotos de los niños sonriendo, que había guardado porque para él no tenían mucha importancia. Se dtuvo un momento a mirarlas fijamente, y se dio cuenta de que su padre tenía razón: esas fotos le dieron ánimos para poder seguir adelante. Los otros objetos, menos el cochecito, los puso en las estanterías. Cuando miró el coche se dio cuenta de que ya era hora de hacer lo que más quería, que era ser vendedor e coches profesional, en vez de seguir en la tienda vendiendo unas cosas que sólo a los más viejos les gustaba comprar.

Unos días después de lo ocurrido, todo volvió a la normalidad. Todos sus amigos volvieron con él. En su trabajo nuevo como vendedor de coches fue un éxito absoluto. En un solo día consiguió vender más de 20 coches a diferentes familias, incluyendo la suya, porque decidió compra solamente un coche. Al final de todo, la gente acabó diciendo lo que mi tío parecía desde un principio: un vendedor de coches profesional.



(un bolígrafo con motivos egipcios, una foto de dos chavales, un cochecito de juguete)

Héctor Guisasola

Papel, papel, papel



Estimad@ director@: en esta carta te escribo lo que a mí y a mis compañeros nos parece que debes cambiar en las clases, o mejor dicho, en el Instituto entero.

Una de las cosas que nos gustaría cambiar sería que los baños no suelen estar organizados, o no suelen estar limpios: por ejemplo, en los baños de primero y segundo no suele haber papel higiénico. Como bien sabrás, cuando los alumnos vamos al baño y vemos que no hay papel, no podemos hacer lo que necesitemos nosotros hacer en el baño. ¿Por qué no podéis poner un poco de papel en el baño? Porque al fin y al cabo, las chicas somos las que más usamos el papel higiénico y yo y todos mis compañeros pensamos que no es nada agradable, cuando entras en el baño y ves que no hay papel. No es bueno ver eso. ¿Por qué no nos ponéis papel como a los profesores? ¿O es que nosotros somos menos? Porque cuando las limpiadoras vienen no ponen papel tanto como a los profesores.

Yo creo que es muy lógico que en un baño haya papel. Si no hay papel y la gente, por supuesto, no va al baño por eso, los baños no servirían de nada en el colegio. Yo no te estoy diciendo que si no pones papel te voy a denunciar, pero sí te digo que no es plan que nosotros tengamos que llevar papel al baño. Porque si no, al final nos quedaremos si papel en clase...bueno, es que casi ya no tenemos.

Por eso yo te pido por favor, no como directora, te lo pido como compañera, que nos pongas papel en el baño y que no todos los días lo llenen pero sí que de vez en cuando nos pongan en clase más papel, porque luego sois vosotros los que os quejáis de que solemos salir mucho de clase para pedir papel.

Entonces, nuestra estimada directora, ¿Nos podrás hacer ese pequeño favor que os pedimos yo y todos mis compañeros? Y espero que yo u otro no deba volver a escribir otra carta quejándose de algo del Instituto.

Muchas gracias, perdón por la molestias.

Cristina Arratibel

VI





- Tienes que ir al baile. Venga, coge tus cosas y ve!

- No, siempre que voy no me hace caso, y encima prefiero quedarme en casa.

- Pero, ¿cómo te va a hacer caso si no vas y cuando vas no te esfuerzas?

- Pero es que sólo les hace caso a dos o tres, y paso.

- !Pues quéjate!

- No, no voy a conseguir nada.

- ¿Lo has intentado?

- Sí, una vez que nos hizo comprar unas zapatillas que luego no usamos, y mi madre se gastó 60 euros en ellas.

- Pero igual es que porque vio que no lo hacías bien.

- Pues que se lo pensara antes.

- Bueno, no nos desviemos de tema. Tú ve y si ves que va mal, entonces te borras, pero primero esfuérzate.

- Vale, dentro de un mes te informo sobre la situación.

- !Vale, adiós!

- !Adiós, hasta otra!



Irene Amarilla