Siempre he tenido algo significativo para mí. De pequeño, me acuerdo que tuve una cajita de sonido muy especial. Era de color granate, más bien tirando a rojo. De la cajita salía como una especie de hierro que, al tirar de él, salía una melodía que interpretaba la cabalgata de Disneyland. Me parece que la compramos allí, en una de las tiendas que vendían todo lo relacionado con el mundo de Disney.
Un poco más mayor, a los seis años, mis tíos me trajeron una caja con forma de tesoro que servía para meter cualquier cosa dentro. Yo la utilicé para meter las cartas que me llegaban de mis familiares, postales y alguna que otra moneda de algún país distinto, que me solía traer mi tía cuando salía de viaje. Recuerdo que la más bonita era la de 5 peniques, de Londres.
A partir de los diez años, empecé a jugar al fútbol. La verdad es que no me entusiasmaba mucho este deporte, pero desde el primer día que lo probé, me encantó. A partir de entonces, lo único sagrado para mí han sido las botas de fútbol. He tenido muy buena suerte con el tema de las zapatillas, porque la mayoría me las ha regalado mi tío. Visto así, parecerá raro que un tío le regale todos los años botas a su sobrino, pero mi tío jugó al fútbol hace mucho tiempo y sabe bastante bien qué botas son las apropiadas para un chaval de mi edad. La mayoría de las veces, he utilizado botas de la marca Adidas. En mi opinión, las botas Adidas son las que más se ven en la mayoría de los campos de fútbol.
Más tarde, empecé a ponerme unas de la marca Nike. Esta decisión la tomé yo, ya que no me gustaba el prototipo de bota que en ese momento estaba saliendo al mercado de la marca Adidas. Cogí el teléfono y llamé a mi tío para que me cogiera unas Nike cuando pudiese. Desgraciadamente, sólo me duraron media temporada. No sé qué les pasó, pero desde ese momento no he vuelto a ponerme otras Nike.
No tenía muy claro qué zapatillas coger ahora, pero mis amigos me habían comentado que habían sacado unas muy buenas y bonitas de la marca Umbro. Me pasé unos pocos días recorriendo todas las tiendas de deporte para ver el precio que tenían en cada una de ellas. La verdad es que yo no me las podía comprar, pero tampoco quería abusar de mi tío. Al final, descubrí que el precio más bajo era el de la tienda Decatlon, así que telefoneé a mi tío par que me las comprase allí.
Ahora tengo unas Umbro de color negro de cuero, y el símbolo de la marca en blanco. Son muy bonitas y cómodas, algo muy importante para mí. La suela es blanca, y está compuesta por 12 – 13 tacos negros. Las zapatillas tienen aspecto antiguo, se parecen a las de los años ochenta – noventa. Creo que éstas han sido – están siendo – las zapatillas que más he apreciado. Las utilizo sólo para los partidos, porque me dan mucha suerte y confianza. Para los entrenamientos utilizó otras que me dejó el vecino del 5º. La verdad es que diariamente cuido mucho las botas. Normalmente, mi equipo solemos jugar los domingos por la mañana. Tras finalizar los partidos, las guardo en una especie de estuche para zapatillas. Al llegar a casa, saco toda la bolsa con la ropa mojada y dejo las botas en la despensa al aire libre. Al de un par de horas, les quito las lengüetas de dentro, y las cuelgo en el tendedero. Al cabo de un par de días, las vuelvo a meter y las guardo en el estuche. Tras pasar en el estuche casi una semana entera, meto el secador en las zapatillas y las caliento un poco una hora antes de empezar el Xabier Azcune DBH2-D

No hay comentarios:
Publicar un comentario