Mi madre siempre me
decía que yo era demasiado pequeña para demasiadas cosas: que si debía irme
temprano a la cama, que si tenía que hacer caso a los adultos, que si debía
lavarme los dientes, que si no debía ver ciertos programas… Es cierto que esas
paranoias me hartaban, pero también tengo que asumir que en ciertas ocasiones
ella tenía razón y yo debía obedecer, quisiera o no.
Cuando era muy
pequeñita, mi madre mencionó un libro que le había ayudado a no convertirse en
drogadicta. Le pedí que me lo enseñara, pero puso otra vez la excusa de que yo
era muy pequeña. “!Qué rabia!” pensé, pero no me quedaba otra que aguantarme, y
quedarme sin ver ese libro.
Este año mi madre volvió
a mencionar el libro, y me contó por qué era tan importante para ella: “Verás,
Alexandra: cuando yo era pequeña, mi profesora me estuvo hablando de las
drogas. Me dijo que no debería probarlas, ya que cran adicción, y para
demostrármelo me dio este libro: “Los hijos de la droga”, y me dijo que me lo
leyera. Lo hice, y sinceramente no entendí muy bien el mensaje del libro.
Después, la profesora y yo esuvimos hablando sobre el libro y comentando varias
cosas, y al terminar me invito a ir a una míni-excursión, sólo ella y yo. Al
día siguiente fuimos a uno de esos barios bajos en los que el panorama no es el
más adecuado para una niña de 14 años. Al llegar, vi a un montón de gente
dándose ostias contra la pared y lamentando la miserable vida que tenían. Otros
parecían super.felices a causa de la cocaína y el cristal. No soporté aquel
entorno y prefería irme a casa. Desde aquel día, cada vez que estoy a punto de
caer en la tentación de algo que pueda cear adicción, me acuerdo de aquel día y
de aquel libro”.
El libro trataba de una
niña que se había cambiado de casa y había perdido a todos sus amigos, y se
había empezado a juntar con otros nuevos que se drogaban. Ella no quería ser
como ellos, pero no pudo resistirse y acabó liada con un par de tíos y metida
en las drogas. Ara mí ese libro no tenía un gran mensaje, pero hoy día puedo
decir que gracias a la experiencia de mi madre yo tampoco caeré en esa
tentación, porque si mi madre fue capaz, yo también lo soy.
Alexandra Campos. DBH2-A
Alexandra Campos. DBH2-A
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