martes, 10 de abril de 2012

Mi hermana





Mi hermana es algo sagrado para mí porque siempre me ayuda. Cuando está estudiando y voy a su habitación a preguntarle algo y le interrumpo, siempre me ayuda. Cuando no entiendo algo, ella me lo explica y no le hago caso, me grita enfadada, y después me lo vuelve a explicar.

Cuando voy a su habitación a cogerle ropa mientras estudia, siempre me mira, y me dice: “No cojas eso porque al final no te lo vas a poner”. Aún así lo cojo, me lo pruebo, y donde ella y le digo: “¿Qué tal me queda?”. Ella me dice que bien, yo le cojo otra cosa, me voy a mi cuarto, me lo pruebo y voy donde ella otra vez. Después de hacer esto unas cuantas veces al final me acaba gritando estresada que me vaya, que le desconcentro. Aún así yo vuelvo a ir, dejo su ropa y le pregunto otra vez que qué tal así, y me dice que bien con una sonrisa.

Cuando los viernes al mediodía llega a casa y me dice: “!Jone, no sabes lo que me ha pasado!” y yo le digo: “!Sorpréndeme!”, ella me cuenta lo que le ha pasado y a mí me encanta escucharle lo que me cuenta porque sus historias son muy graciosas. Cuando viene y me dice: “Mira lo que me he comprado”, yo, si no me gusta, le digo: “!Qué feo, devuélvelo que no te lo vas a poner!”. Ella me dice: “Pues a mí me gusta”. Luego se va a su habitación, guarda la ropa nueva en el armario, vuelve y me dice: “¿De verdad que no te gusta?”. Y le digo: “!No!”, ella me dice otra vez: “!Pues a mí sí!”.

A veces, cuando estoy aburrida y ella no está haciendo nada le digo si quiere ver fotos de cuando éramos pequeñas. Si me dice que si, sacamos una caja grande llena de fotos, y nos sentamos en el sofá y empezamos a ver las fotos, a reírnos y a comentar las fotos. A veces me dice las cosas que pasaron el día que nos sacamos la foto y cosas así. A veces me dice que le ayude a elegir fotos y al ver que he elegido unas cuantas y que yo no aparezco en ninguna, le digo: “”!Vale, vale, no pone ninguna foto con tu hermana!” Ella me dice: “!Uy, uy, sí, sí, ayúdame a elegir una nuestra bonita!”, y empezamos a buscar entre todas las fotos una bonita que aparezcamos las dos.

Cuando éramos pequeñas ella siempre jugaba conmigo, y yo era la que le rompía todos los juguetes. Ella fue la que eligió mi nombre y ella fue la que se pasó una mañana enseñándome a andar a gatas porque ya estaba aburrida de tener que darme las cosas cuando no llegaba a cogerlas y empezaba a llorar.

Y aunque ella sea la hermana pesada que siempre cambia de canal cuando estoy viendo la tele con la excusa de: “Si no estás viendo”, o “Pero si esto no te gusta”, o “Déjame 5 minutos mientras como esto, que luego me voy a estudiar” y al final se queda ahí una hora. Ella también es la que a las mañanas viene a mi habitación, me enciende la luz, me despierta, y me dice: “¿Sabes dónde está mi jersey?”. Y le digo que no,  y me dice: “Pues tienes que saberlo porque lo cogiste tú”, y yo “!No lo cogí!”. Ella también es con la que me enfado, me grito y después me río, pero por esto y a pesar de esto la quiero y es algo sagrado para mí, porque no me imagino una vida sin ella.


Ione Ayarza DBH2-B

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