martes, 10 de abril de 2012

Bob esponja en Madrid



                                                 
                                                                                 

 

Un día frío de invierno, el 26 de noviembre, fui a comprar 4 entradas para el teatro de Bob esponja. Era el cumpleaños de mi hermana al día siguiente, y le quería hacer un regalito bastante especial. El dinero de las entradas lo tuve que coger de mis ahorros.

El 27 de noviembre a las 4 de la tarde partimos de casa, mis padres, mi hermana y yo. Todavía mi hermana no sabía a dónde íbamos, porque yo quería darle una sorpresa grande. Nada más llegar a Madrid a las 19:30, fuimos directos al teatro. Entonces mi hermana vio un cartel que ponía “espectáculo de Bob esponja” y ahí supo a qué veníamos a Madrid. Después de que se enterase le conté que era mi regalo de cumpleaños. Claro que ella era pequeña y no supo apreciarlo; yo en cambio, ya tenía 12 años.

Nada mas empezar el espectáculo los actores pidieron un voluntario y tuve la mala suerte de que me dijeran a mí. Yo no quería, pero mi hermana dijo que quería que yo saliese, así que salí porque era su cumpleaños, y era su día especial. Tuve que hacer bastantes cosas humillantes: por ejemplo, disfrazarme de unos personajes que salen en la serie, pero que yo no conocía de nada. Además tenían unos colores super.chillones y a la vez eran más feos que una rata, pero como veía que mi hermana se estaba riendo y estaba contenta del regalo, yo también me puse contento y me motivaba para seguir arriba.

Cuando iban a despedirse ya los actores pedí un momento para contar delante del publico que era el cumpleaños de mi hermana. Entonces, cuando se enteraron de esto los actores, le regalaron a ella un disfraz de Bob esponja y para hacerme la gracia, otro de “Patricio” a mí. Fue un espectáculo bastante alocado pero me gustó mucho y me lo pase bien, igual más que mi hermana. Cuando acabó el espectáculo ella estaba contenta y yo orgulloso por eso.

Nuestros padres nos invitaron a cenar al restaurante que decidiera mi hermana. Entonces fuimos a una pizzería. Después de cenar mi hermana, agotada, se quedó dormida en el restaurante. Como vimos que era muy tarde para venir hasta Eibar, hablamos con un amigo de mi padre y fuimos a dormir a su casa. A la mañana siguiente, nada mas despertarnos cogimos rumbo a Eibar. Nunca olvidaré ese cumpleaños de mi hermana y !espero que ella tampoco!


Yerai Alonso. DBH2-A







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