Hace trece años nació una niña de gran carácter. Creció igual que todos los demás niños, hasta que un día su fama de mala persona se extendió bárbaramente. Sus padres no hacían caso de las continuas peleas que solía tener su hija en el colegio con sus compañeros. Cierto día fueron llamados por el director del colegio para hablar sobre el comportamiento de su hija Claudia:
- Sr. Juan y Sra. Sandra, siéntese por favor. Como comprenderán, vuestra hija no hace más que darnos problemas
- Lo entendemos, pero nosotros ya no tenemos más soluciones posibles para la niña.
- Comprendemos su situación, pero !esto ha de acabar!. Por cierto, ¿Han probado llevándola al psicólogo?
- Sí, pero si le somos sinceros, ahora es la psicóloga la que realmente necesita que la curen.
- Buff!... !Qué desgracia! Pero ¿Desde cuándo les da este tipo de problemas?
- Pues... prácticamente desde que nació.
- Bueno, ha sido un placer haber podido estar con ustedes aquí, pero creo que ya va siendo hora de que nos vayamos
- El placer ha sido todo nuestro.
Días más tarde, mientras dormían, el padre tuvo un sueño premonitorio. En su sueño aparecía un Belén y esta vez había algo exquisito en la cuna. Esta vez quien estaba allí era su hija Claudia. El padre no daba crédito a su sueño, así que decidió no darle importancia, pero al dí siguiente volvió a soñar lo mismo y así sucesivamente durante toda una semana, hasta que un lunes vio en las noticias de la tele que en el pueblo de al lado estaban a punto de abrir un museo cuyo gran “monumento” era un belén. El padre sabía que aquello sólo podía ser una señal, así que decidió acudir a la inauguración del museo. Aquel día llegó pronto pero al entrar leyó un letrero en el que ponía: “Debido a un problema hemos tenido que quitar el belén y para compensaros hemos puesto un pequeño libro rojo del famoso cuento de Caperucita roja, que hemos encontrado a las afueras del país.”
El libro era el diario que aparecía siempre en su sueño, así que decidió investigar un poco más sobre el origen de ello y tras darle un par de vueltas comprendió que ese libro tenía que ser suyo. Debido a la fama que había obtenido el libro todos los habitantes de aquel pueblo tenían un ejemplar. Juan fue a la primera casa que encontró y pidió el libro prestado.
Al llegar a casa se sentó en su nuevo sofá juego con los muebles y empezó a ojear el libro, aunque dentro sólo encontró un par de garabatos de colores. Después de todos sus sacrificios, no se pudo contener y estrelló el libro contra una pared azul que tenía la pintura medio desgastada. Así que por lo visto sí, Juan se había rendido y sus esperanzas habían disminuido de una manera inimaginable.
Meses después de lo ocurrido, unos perros de la policía habían encontrado en el monte restos de un antiguo perro policía. Resultaba que el perro encontrado era idéntico al que solía dibujar Claudia, por lo tanto Juan una vez más tuvo que retomar lo dejado a medias. Ese mismo día Juan se dirigió a la comisaría para informarse sobre el cadáver del animal, pero al llegar no había nadie y todo parecía demasiado siniestro, ya que no había mucha luz y los presos se amenazaban unos a otros sin parar. Juan ya no podía soportarlo, así que decidió irse, pero en el camino a casa encontró un papel publicitario de un Tarot. Empezó a leer:
Me llamo Luisa y puedo leer el futuro
a través de unas cuantas cartas.
Además de ello puedo:
- Resolver problemas de adolescentes
- - Equilibrar cualquier cosa
- Quien esté interesado aquí tiene mi número: 699507900
gracias
Pi...pi...pi...
- ¿Quién es?
- Hola, buenas tardes, soy Juan.
- ¿ y qué desea?
- Pues deseo sus servicios
- Explíquese
- Verá, mi hija está dando demasiados problemas y yo ando soñando con ello pero de una forma algo extraña...
- Entiendo. Acuda mañana a mi gabinete sobre las 10:00 de la mañana.
Al día siguiente Juan estaba hablando con Luisa, y decidieron buscar la solución a todos los problemas, pero para que todo diese resultado tenían que seguir dos pasos, uno por uno:
1-. Encajar el puzzle (los sueños)
2-.Meter a la niña en aquel “puzzle”
Fueron a la casa de Juan y Luisa hizo que Juan se quedara dormido en la cama de Claudia. Cuando Juan se despertó, le contó a Luisa que en el sueño, dentro de la cuna (es decir, debajo de Claudia) había una nota con algo escrito, y que aquel Belén estaba justo dentro del cajón de Claudia. Cogieron la nota y la leyeron:
Ahora que habéis descifrado el secreto del Belén, debéis de ir al sitio donde más temor tienes, Juan.
Y en efecto, ese lugar era la comisaría. Llegaron allí y descubrieron otra nota que decía que tenían que sacar al preso más joven de allí, porque sólo él podría ayudar a Claudia. Buscaron las fechas en el registro, y encontraron al preso que buscaban....
Al final, los padres decidieron que no querían tener que soportar a Claudia más, así que dieron a la niña en adopción y ese preso la adoptó. Pero años después los padres tuvieron problemas de matrimonio y se separaron. En cambio, Claudia vivió feliz con su nuevo padre.
Alexandra Campos

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